Día Internacional de las Mujeres
Rompamos estereotipos, practiquemos la igualdad
Este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, desde el del Instituto Navarro para la Igualdad/Nafarroako Berdintasunerako Institutua presentamos la campaña: “Rompamos estereotipos, practiquemos la igualdad”.
Mientras nuestras leyes proclaman la igualdad formal, los datos y las vivencias de muchas mujeres muestran que persiste un espejismo peligroso: la falsa idea de que la igualdad ya está conseguida. No es así. La igualdad existe cuando se practica. Y si no se practica, no existe.
Esta sensación de misión cumplida es hoy el mayor obstáculo para la transformación social, ya que adormece la voluntad de cambio y nos expone a retrocesos.
Hacemos un llamamiento a pensar críticamente. La igualdad no es un destino alcanzado ni una herencia garantizada; es una elección diaria que requiere implicación activa y que, a veces, resulta incómoda porque nos obliga a cuestionar privilegios y normas muy arraigadas.
Las barreras siguen ahí:
- Corresponsabilidad: Las mujeres siguen asumiendo mayoritariamente la carga de los cuidados, las tareas cotidianas y la carga mental, lo que limita su tiempo propio y salud.
- Puestos de decisión: Las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en los puestos de decisión y no es por falta de ganas, sino por la carencia de oportunidades y apoyos reales.
- Los mismos derechos: La igualdad formal existe, pero todavía queda un camino largo que recorrer para alcanzar la igualdad real.
- El lenguaje mantiene la brecha social puesto que si no se incluye ni se nombra, se deslegitima.
Revisemos algunos estereotipos que debemos romper:
- “Yo ya ayudo en casa, no sé qué más puedo hacer”: Ayudar no es corresponsabilizarse. La igualdad es compartir cuidados y carga mental.
- “Hoy en día tenemos los mismos derechos”: Las leyes reconocen derechos. La igualdad se construye cada día en lo que decidimos y hacemos.
- “Si no hay más mujeres en puestos de decisión, es porque no quieren”: La participación no depende de querer, sino de contar con oportunidades, referentes y apoyos reales.
- “El masculino ya incluye a todas las personas”: Lo que no se nombra, no se ve. Y lo que no se ve, no cuenta.
Vivir en igualdad no resta, suma: genera relaciones más libres y seguras, mejora la salud emocional y fortalece nuestra democracia.